Las mejores ideas para mantener la linea

Con el comienzo del año y la primavera a la vuelta de la esquina, son muchas las personas que han comenzado a planear su operación bikini particular. En estas fechas podremos ver centenares de dietas mágicas y muchos artículos engañosos que nos prometen perder mucho peso en poco tiempo. Sin embargo, este tipo de trucos mágicos pueden representar muchos peligros para nuestra salud. Si realmente quieres controlar tu dieta de manera saludable, ¡te recomendamos las mejores opciones para conseguirlo!

Dieta mediterránea

En primer lugar, la dieta más popular de la cultura española y una de las mejores dietas para una vida saludable según muchos estudios. La dieta mediterránea consiste en el consumo de frutas, verduras y granos integrales, limitando el consumo de dulces y carnes rojas, y haciendo más hincapié en las recetas que incluyen pescado o marisco.

La cocina mediterránea es muy ligera, lo que nos permitirá vivir una vida más activa, saludable, y nos permitirá perder peso, siempre que acompañemos nuestra dieta a sesiones de ejercicio habituales.

Un buen ejemplo de una dieta mediterránea sería un simple desayuno de leche con una tostada de pan integral, siguiendo con un zumo natural a media mañana, acompañado de un pequeño bocadillo de tomate y queso. Al mediodía, podemos optar por un gazpacho fresco, acompañado de un arroz con verduras o caldo de pollo. Finalmente, un revuelto de setas, huevo y verduras nos permitirá llenar el estómago y completar una buena alimentación con un consumo de calorías bajo.

Dietas hipocalóricas

Sin embargo, muchas personas creen que las dietas son suficientes para perder peso, cuando esto es incorrecto, en la mayoría de los casos. El ejercicio o la actividad diaria son condicionantes importantes a la hora de perder peso.

Además de nuestra dieta, que nos garantizará proveer a nuestro cuerpo de los nutrientes y alimentos que necesitamos para mejorar nuestras defensas y salud en general, si lo que queremos es perder peso, deberemos, además, tener en cuenta nuestro consumo calórico cada día.

Los alimentos que consumimos vienen cargados de ciertas calorías, que, de manera simplificada, son las que nutren a nuestro cuerpo de energía. En otras palabras, son la gasolina que nuestro cuerpo necesita para calentarnos. Sin embargo, el excesivo consumo de calorías, o el consumo de alimentos altos en calorías (como el chocolate o los azúcares), harán que acumulemos un exceso de calorías que nuestro cuerpo convertirá en grasas o “repuestos” para momentos de necesidad.

De esta manera, las calorías que no consumamos durante el día, pasarán a nuestra reserva en forma de grasas, aumentando nuestro peso corporal y afectando a nuestra salud a largo plazo. Si conseguimos, mediante ejercicio diario, gastar más calorías de las que consumimos cada día, entraremos en una fase hipocalórica, es decir, consumiremos muchas más calorías de las que tenemos disponibles. Es entonces cuando nuestro cuerpo comienza a utilizar las reservas (grasas) que tenemos acumuladas en nuestro cuerpo, y es así como conseguimos perder peso.

Por lo tanto, si lo que quieres es perder peso, deberás llevar un control de las calorías consumidas cada día, así como de las calorías quemadas cada día mediante ejercicios de todo tipo. Sin embargo, nunca te olvides de mantener una dieta equilibrada.

NOTA: La pérdida de peso puede ser peligrosa si no se hace bajo dietas aprobadas por profesionales.

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